










A ver, no estoy diciendo negro por parecer ofensivo; vamos a estar claros que si me fascinan, lo menos que me provoca es ofenderlos. No señor, si yo los quiero a todos en mi cama, o donde a ellos mejor les provoque. Es que me gustan casi obsesivamente. Aunque algunos de ustedes digan que es difícil creerme tanto alboroto, si por lo que aquí he dicho, parece que me gustan todos.
Lo cual es cierto, me gustan casi todos; pero me enloquece un hombre de piel muy oscura, grande, alto, musculoso, bien dotado, con olor a negro que es lo más distinto en olores que puede uno encontrar y es rico y excitante. Y además, los llamo negros, porque así me enseñaron, porque así crecí, llamando a cada cosa por su nombre y todos los eufemismos me molestan. Negro, y eso, lo único que significa, es que puedo volverme loco de placer con uno de esos. Más nada.
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