miércoles, 6 de enero de 2010

Baños públicos, pasiones privadas








Lo que me gusta más de mis encuestas, es constatar que hacemos, lo que la mayoría de la gente también hace en situaciones frecuentemente tildadas de “atrevidas” e incluso peligrosas. Realmente, para muchos de nosotros, la posibilidad de tener un rápido e intenso intercambio sexual en un baño público, es una de las cosas más excitantes que puede ocurrir; hasta ahora no he conocido a nadie que, pese al nerviosismo del momento, o tal vez debido a ello, deje de reaccionar a los avances de un tipo guapo, en el orinal de al lado. Pues bien, un 25% de mis encuestados, ha confesado estar plenamente dispuesto a “ir a por todas” en un baño publico, si la ocasión se presenta; mientras que otro 25% afirma estar listo para mamar hasta el cansancio en idéntica situación. Me permito hacer, entonces, el siguiente análisis: si una de las maneras más placenteras de empezar un buen encuentro sexual, tiene que ver con lo que hacemos con la boca; yo diría que el 50% de mis votantes, realmente están clarísimos en que, a la luz de las circunstancias, un baño público es el lugar perfecto para saciar instintos.
Estoy plenamente de acuerdo y tengo poco que agregar al respecto: la sensación de anonimato, la prisa del momento, la excitación que produce el riesgo de ser descubiertos y las urgencias propias del hombre; hacen de los baños lugares ciertamente prodigiosos. Menos mal que el resto de los participantes en la encuesta, (salvo uno) aseguró estar listo para un encuentro público de mayor o menor cuantía.

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