









Pipí, guevo, matraca, morronga, pene, pinga, machete, falo, verga, pipe, paloma, pájaro, artefacto, instrumento, cosa, miembro, vergón…todos, nombres para un solo asunto: el famoso pedazo de carne que guinda entre las piernas de un hombre y que recibe (como debe ser) una atención digna de causas muy nobles. Se le atribuyen poderes milagrosos y energías únicas. Se dice que ha sido capaz de poner a temblar imperios y que de su tamaño y envergadura, depende la felicidad del que lo porta; que es, ni más ni menos, el centro de la psíquis de todo bicho de uña; y que, para remate, tiene una cabeza que según muchos, piensa más rápido y con más eficiencia que la que debería hacerlo.
En fin, que se trata ya no de un fetiche, sino de una realidad que afortunadamente es palpable (y comible, y saboréable, y disfrutable) y que a muchos, como a mi, nos pone realmente de cabeza…o bueno, de rodillas, para ser exactos.
Póngale el nombre que quiera. Seguro que le apetece alguno de estos, tan reales como la vida antes del photoshop.
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