








Están como les da la gana, incluso los feos son apetecibles. Tienen una picardía que fascina, unas pieles realmente fabulosas y andan por la vida con una desfachatez que realmente lo que provoca es andar por la calle arrancándoles la ropa y revolcándose con ellos en cada rincón.
Hay cosas de la latinidad que no me gustan. Es cierto. Pero ante esos hombres, me quito no sólo el sombrero....me quito todo lo que me ordenen quitar.
Para muestra, algunos botones, como decimos aquí...
Buen provecho!!!
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