Puestos a eso, realmente tenemos mucha creatividad. Si nos decidimos a explorar la sexualidad de otro como nosotros, por suerte parecemos dotados para que la cosa llegue a verdaderos prodigios. Desde el momento en que empezamos a revisarnos mutuamente, hasta las múltiples formas en que nuestro deseo convierte el cuerpo en material manejable e inflamable...

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