Aunque los prefiero blancos e inmaculados, algunas veces no importa que el contrincante los vista de otro color; siempre que me deje quitárselos. Es un momento que me fascina, quitar lentamente y con la emoción del caso un par de ajustados calzoncillos para descubrir pulgada a pulgada, el hirviente objeto de mi devoción y proceder a degustarlo...mmmm!!

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