La primera vez, hace mucho tiempo, que participé en un encuentro sexual en que tenía que complacer a dos amigos, me puse tan nervioso que me resultó imposible acabar con ellos. Era un chamo inexperto y aunque disfrutaba muchísimo la emoción de tener dos machetes, duros y hambrientos, a mi entera disposición, no tenía la certeza de estar haciéndolo bien. Por suerte, aprendí rápidamente y desde entonces me aficioné a esta práctica, mejorada con el tiempo y con la inclusión de más participantes algunas veces. Realmente, no puedo negármelo. Me fascina un trio, me excita, me emociona. Será que soy insaciable?

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