





Por suerte, no soy el único. He descubierto que los pies ocupan, probablemente, el puesto número uno en nuestras extrañas fantasías. Viví mucho tiempo en una ciudad con temperaturas extremas en donde la mejor manera de combatir el calor es yendo ligerito de ropas; es frecuente que a todos lados, los hombres vayan en pantalones cortos y chanclas. Creo que allí empezó mi costumbre de fijarme en los pies masculinos que pasaban a mi lado y para ser totalmente franco, aun no se por qué.
No he logrado aclararme lo que siento ante un par de pies de hombre. Sobre todo ante un par de bonitos pies, bien cuidados y bien llevados, con uñas cortas y limpias, piel suave, algunos vellos por ahí y la muestra de pasos de hombre macho y rudo. A mi me parece maravilloso ese hallazgo dentro de un buen par de sandalias, o simplemente por la casualidad de un buen cuerpo que los acompañe.
Nada, que me encantan los pies, que me vuelven loco un buen par de pies retozones sobre todo si el retozo me incluye...Pies como los que traigo hoy a mi blog, para compartirlos con otros fetichistas atolondrados como yo….parece que somos muchos.
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