Sin duda es una deformación profesional que yo, particularmente, agradezco mucho. No solamente me fascina ver a un hombre llegar a su oficina temprano en la mañana, rigurosamente vestido de traje y corbata, sino que hace mucho que perdí la cuenta de las veces que me ha tocado, por suerte, hacer a un lado alguna corbata, abrir cuidadosamente la bragueta y mamar con mucho cuidado, para evitar que se manche la ropa, antes de una reunión muy importante a la que todos vamos muy nerviosos....






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