De entre las muchas manías que me hacen un tipo medio raro, rescato mi fascinación por ver a un tipo pajeandose, sobre todo si él no sabe que lo estoy viendo; es que me pone a millón verlo darse duro, violar esa parte de su intimidad y disfrutarlo junto a él, aunque no pase nada más. Conseguir a un tipo pajeandose en soledad, cuando cree que nadie lo ve, es la mejor recompensa para un empedernido voyeurista como yo..

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