Es uno de los grandes aportes de la tecnología: las cámaras tan asequibles de hoy, nos permiten darle rienda suelta a nuestro mayor secreto: el exhibicionismo. A todos nos gusta que nos vean; pues bien, ahora no hay cosa más fácil: Basta encerrarse con la cámara y en segundos, todos nuestros encantos, estarán rodando por el mundo. Se acabó el anonimato, pero salimos ganando los mirones...

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