Lo bueno de mamar, es que tienes muchos momentos para anticipar el disfrute. Desde el instante en que piensas que lo harás, cuando descubres el machete que te llevarás a la boca y empiezas a sentir como se endurece ante la expectativa de tus generosos servicios y sientes que tu boca se hace agua y te llenas de saliva por la emoción indescriptible de empezar a darle suaves lamidas que anteceden gestos más golosos y decides metertelo completo y saborear el acre sabor de su masculinidad y deleitarte al saber que lo tienes prisionero de ti, hasta que reviente de gozo y llene tu boca con su leche calientita....pocas cosas se le igualan; realmente, que rico es poderse mamar un buen guevo!!!

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