sábado, 12 de julio de 2014

Es una fiesta de muchachos...

Un grupo de muchachos se encuentran, con ganas de fiesta, en la casa vacía de uno de ellos. Se divierten por un rato con las cosas propias de los jóvenes hasta que, en la cercana piscina, la acción comienza a subir de tono...pronto, la fiesta se convierte en un banquete para los sentidos...
 
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viernes, 11 de julio de 2014

Mis guapetones de hoy...








Pectorales para gozar en ellos







Paquetes en el ring

Es verdad que se trata de un deporte un poco rudo para el que, la mayoría de las veces, no tenemos estómago que lo soporte; pero, hay algo irremediablemente sexy en el arte de la lucha libre. De los luchadores, debería decir. Son cuerpos verdaderamente bien puestos y en casi todos los casos, paquetes absolutamente provocadores...para muestra, un botón...
 










El encanto del blanco y negro









Todo empieza por la cara...








Casi perfectos...






martes, 8 de julio de 2014

Una noche tempestuosa

Cogidos por sorpresa en una tormenta que les impide llegar a casa, esta pareja no tiene más alternativa sino aceptar la hospitalidad del amigo soltero que, gustosamente, cede su propia cama para acomodarlos a ambos, permitiéndoles descansar mientras esperan que la noche amaine tempestades. Lo que ninguno de los hombres de esta historia esperaban, es que la esposa del visitante tuviera un sueño tan profundo, ni que el marido estuviera tan urgido de atención, como para no poder conciliar el sueño bajo la lluvia; ni, muchísimo menos, que el anfitrión se mostrara tan dispuesto a brindarle a su amigo una noche plena de emociones....
 
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lunes, 7 de julio de 2014

Fetichismo, axilas....

 

 Él fue quien me enseñó a quitarme los pudores que todavía llenaban una buena parte de mi vida de aburrimiento, incluso en la cama. No es que yo fuera virgen, no, para nada, había dejado de serlo hacia mucho tiempo, lo que pasa es que mi actividad sexual hasta ese momento, era "convencional" me dedicaba por entero a complacer a mi hombre en dos cosas básicas: mamar, que se me daba muy bien y poner el culo a su disposición para desfogarse con gusto. De resto, hacía muy pocas cosas adicionales; tal vez porque estaba acostumbrado a tiraditas sin mayores consecuencias ni nada mas allá del gusto por el gusto. Y además era joven, mucho.
Lo conocí jugando bowling en el club al que íbamos desde siempre. Si yo tenia 20 años, el puede haber tenido unos 27 o algo así y la verdad, estaba buenísimo: lo descubrí al mirar discretamente por la apertura de su camisa y morbosearme sin saber porque, un par de erguidos pezones  en un pecho realmente muy bien desarrollado de un color moreno verdaderamente sabroso. Alto y con un par de brazos desarrollados muy bien, probablemente porque mas que ejercicios, hacia trabajos que lo ayudaban en lo de la guapura y los brazotes....era un macho en toda regla y lo tuve para mi hasta cansarme.
Empezó por el baño, si así de simple y de guarro. En el baño fue el primer sitio donde él me vio a mi. Yo ya lo tenia visto, de modo que lo seguí hasta el baño en la primera oportunidad que tuvimos y por supuesto, me instale al lado suyo para ver lo que saldría de su bragueta. Él no hizo nada por disimularlo. Lo sacó, completamente dispuesto a mostrármelo y yo acepté el regalo sin ninguna demora. Si él estaba mostrándolo, allí estaba yo para verlo y tocarlo. Lo que no sabia era que junto a eso, iba a descubrir una forma muy particular de revolcarme con un macho como un auténtico hombre sediento de placer. Es cierto que me permitió acercarme a ese portento de pinga hasta un punto casi peligroso; pero, a cambio de eso, me obligó a acercarme a descubrir el placer infinito de los escondites que tiene el cuerpo de un macho.
Empecé suavemente a pajearlo hasta lograrle la erección que yo necesitaba tener cerca de mi boca, y entonces me dispuse a saborearlo para calibrar esa sabrosa textura y sabor, cuando él se arrancó la camisa de un solo golpe dejando al descubierto un torso tan bien formado, como su brazos que comenzaban a rodearme. Entonces, en un movimiento inédito hasta entonces, mi macho en lugar de meterme directamente la verga en la boca, llevó mi boca hasta sus velludas axilas y escondió mi cara allí, revelando todo el aroma maravilloso de su cuerpo moreno para causarme el mayor deleite conocido hasta ese momento. Me detuve por unos instantes allí y fue casi imposible resistirme a deslizar mi lengua por el resto de su cuerpo. Llevé la lengua hasta sus tetillas, donde aquel machazo me sostuvo, mientras gemía de verdadero placer y yo aprovechaba para palpar la dureza de un machete que se ponía cada vez más y más duro para mi. Fue entonces cuando el me pidió que lo pajeara mientras lamia su torso y sus axilas, para empezar, me dijo. Yo obedecí, para mi perdición. Nunca he logrado olvidar el aroma penetrante de ese encuentro en el reservado del baño de hombres de un club de deportes en el que me encontraba con un macho verdadero, sin camisa y con un torso esculpido absolutamente para mi disfrute. Fue la primera vez que le hice un pajazo a un hombre (que no fuera yo mismo) hasta lograr que se derramara en mi boca, de donde iba en un sube y baja, entre la axila y las ingles....fue también la primera vez que las axilas de un hombre me dieron todo el placer que espero tener de un macho bien armado...desde entonces, tengo un fetiche muy claro y muy, pero muy recurrente: no puedo, por ningún motivo dejar de saborear, antes que la pinga parada de un macho, las axilas escondidas de un macho. El mío.